En muchas ciudades, parece que el cielo se ha quedado sin estrellas, las cuales han sido sustituidas por una bruma vacía que refleja nuestro miedo a la oscuridad y recuerda el fulgor de una apocalíptica novela de ciencia ficción. Nos hemos acostumbrado tanto a esta omnipresente bruma naranja que la antigua gloria de las noches oscuras –tan negras que el planeta Venus proyectaba sombras sobre la Tierra– está mucho más allá de nuestra experiencia, casi más allá de la memoria. Y aun así, por sobre el pálido cielo raso de la ciudad, se extiende el universo: un fulgurante racimo de estrellas, planetas y galaxias que brillan en una oscuridad de apariencia infinita.

 

National Geographic .Verlyn Klinkenborg.

CITY NOISE. La ciudad linterna


 

 

 

VI Premio de fotografía Contemporanea  Pilar Citoler.

Inauguración. Sala Puertanueva, Córdoba, 23 de Febrero-29 de Mayo del 2012

 

Serie Tierra de fronteras:

>La casa del libertador de Castilla, Fernán González. Lara de los Infantes. Burgos 2011

 


Tierra de fronteras. Paco Valverde

Posturas conservacionistas, que no conservadoras, en un periodo reciente de nuestra historia, han facilitado la conservación, estudio y desarrollo, de un legado patrimonial que esta siendo normalizado como parte de la identidad de los pueblos a través de declaraciones de bienes patrimoniales. Estas valoraciones del territorio son definitivas para constituir un verdadero paisaje donde, de  la unión de la naturaleza y la historia, se  definan  los términos para valorarlo en la contemporaneidad.

El sentimiento de pertenencia a un lugar, la consideración de este como propio, esta relacionado con la existencia de  una frontera que nos diferencie de los demás. Los territorios, a lo largo de la historia, han sido rehenes de luchas interminables, aún vigentes en la actualidad, y las marcas naturales como valles, ríos, cordilleras, han sido el escenario de todos los momentos históricos, en donde el hombre ha reivindicado la propiedad de la tierra.

El mapa de España,  en este periodo protohistórico, ha sido vertebrado por diversos pueblos; la organización actual del territorio, la disposición de las regiones en las que se constituye España, tiene sentido si conocemos la historia reciente, el paisaje resultante de todos esos momentos lo entendemos hoy en día como el resultado de todas las relaciones culturales entre los diferentes pueblos y culturas que la ocuparon.

La disposición de una fortaleza en el espacio no es casual, ni lo es el lugar que ocupa una unidad poblacional. El control de los  enclaves naturales marcó el devenir de los acontecimientos, sirviendo de plataforma en las diferentes estrategias de conquista y ocupación. La cultura de cada uno de estos pueblos propuso una  manera de habitar el territorio, y hoy en día, desde la toponimia de los pueblos, hasta el modelo de urbanismo de la gran mayoría de estos,  constituye la herencia de todo aquello.

Hinterland. Foreland

Los territorios tienden a relacionarse entre sí y a la vez estar conectados a otro territorio, llamamos a esta relación con el termino alemán Foreland, también dependiendo de su situación espacial un asentamiento puede tener una esfera de influencia, y a esto lo llamamos Hinterland; un territorio cualquiera, a medida que avanza el tiempo, puede acoger las particularidades de ambos términos, o desaparecer repentinamente para volver a renacer a través de una nueva circunstancia sociocultural.

Este flujo continuo y constante determina un paisaje, que no solo es una suma de las cosas que se le han hecho a la tierra, sino que en su definición intervienen los factores culturales con los que se completa la dimensión del termino.

Paco Valverde

 

Serie Tierra de fronteras:

> Una de las siete ciudades de Tudmir II .  Puebla de Mula. Murcia 2010



 

MINAS. PAISAJES EXPLORADOS

Paco Valverde




Paco Valverde aborda una vez más cuestiones relativas al paisaje, en esta ocasión su objetivo son las zonas mineras de nuestro país. La totalidad de los espacios recorridos fueron, ya en época romana, lugares de gran importancia debido a su riqueza de minerales, entre los cuales se pueden destacar: Cabárceno, La Unión, Riotinto, Mazarrón,Ojos Negros, etc.

La tragedia, esa podría ser la sensación que nos invade en una primera aproximación a una zona minera. El cese de actividad humana y la forma espontánea con que la propia Naturaleza reconquista su territorio, determina la aparición de un paisaje que se mueve como un «resto» a la deriva.

El andar como forma de hacer paisaje.

Pedro Medina habla del binomio orden-desorden, como de una dialéctica que es capaz de constatar que tras la entropía, solamente queda la direccionalidad en un tiempo que ya no es reversible, y que avisa de la no-vuelta-atrás. En este nuevo proyecto titulado – MINAS. PAISAJES EXPLORADOS -, continúo abordando estas cuestiones relativas al paisaje. Este último proyecto registra el paisaje mediante la contemplación de la ruina, como la narración de una gran panorámica donde la sutileza y los matices hacen de la propia Naturaleza la verdadera protagonista.

La forma de conocer los lugares, unas veces con recorridos intuitivos otras planificados con rutas y marcas, además de un aprendizaje de métodos y costumbres, rinde un silencioso tributo a los diferentes pueblos que a lo largo de la historia se fueron solapando en el terreno, y de cuyo paso quedan hoy tan sólo algunos restos arqueológicos. Esta manera de transitar por la vida, los diferentes modos de habitar del conjunto de las diferentes culturas que han dejado su impronta y ha permanecido a lo largo de los siglos, contribuyen a la morfología que en la actualidad tienen estos territorios.

Una larga serie de paseos por donde la huella del imperio romano aún es notoria, la experiencia personal me ha reportado conocimiento y sensibilidad; aun siendo esto así, el proyecto tiene un perfil racionalista que procuro sea la manera de analizar el paisaje de estas zonas mineras. Las fotografías recogidas con el rigor de un trabajo de campo, mediante placas de negativos, describen el paisaje como un estudio de arqueología, valorando la ruina y su repercusión en el entorno, o como la suma de factores socioculturales que determinan el estado actual de las cosas .

La totalidad de los espacios recorridos fueron ya en época romana lugares de gran importancia debido a su riqueza minera, entre los cuales destaco: Cabarceno, La Unión, Rio Tinto, Mazarrón, Ojos Negros, etc.

La tragedia, y así podríamos referirnos a la sensación que se tiene en una primera aproximación a la zona minera, a marcado el carácter y la percepción del lugar. El cese de actividad del hombre en estos lugares y la forma espontánea que la propia Naturaleza utiliza para la conquista del territorio, determina la aparición de un paisaje que se mueve como un “resto” a la deriva. Los nuevos planes de reconversión de estas antiguas zonas mineras han creado paisajes singulares; el turismo y la cultura ahora abanderan los nuevos movimientos de las instituciones o empresas propietarias. Es el actual estado de las cosas.

 


 

PAISAJE Y ENTORNO

… su trabajo remite a dos términos como premisas de su quehacer artístico: el viaje y el habitar.El primero conduce

a la seducción por el lugar desde la óptica analítica de un sociólogo que no estudia personas, sino las consecuencias

de su paso, de su forma de transformar lo que nos rodea. Son paisajes contemporáneos donde no importa la veracidad

de la representación, sino su capacidad de signo para vislumbrar el devenir de los tiempos, sin renunciar a una realidad

que no es ajena a cierta fantasía espectral. Lo que cuenta es gozar el viaje sentimental en la memoria de un espacio

que, tras su mirada, podría ser un lugar significativamente diferente, capaz de advertir un cambio en la forma de habitar

y percibir el mundo. Es el relato de una experiencia, de un tiempo que es vivido descubriendo qué queda y qué no volverá

a ser igual, qué nos pertenece y qué no es más que el eco de un tiempo perdido.

Pedro Medina



 

La Ciudad Genérica.

Los mismos paisajes. Los mismos lugares.


 

 

Si las relaciones político-sociales en la actualidad tienen como referente la globalización, la ciudad, el lugar que elegimos como morada, se convierte en un espejo de múltiples lados que representa dicha orientación, y en la que contemplamos nuestra evolución o deriva.

Para documentar esta reflexión sobre la evolución de la ciudad presento la exposición "La Ciudad Genérica: Los mismos paisajes, los mismos lugares" como conclusión del workshop "De una parte a otra parte", elaborado en El Cairo en un primer momento y posteriormente desarrollado en Alicante.

Por Genérico me estoy refiriendo, a todo aquello que no posee un carácter específico, y que por lo tanto surge cuando la identidad desaparece. Todos los núcleos de población tienen un origen y atesoran una historia que se construye en la mayoría de los casos a partir de un legado arquitectónico. La necesidad de aferrarse a lo antiguo contrasta con la desnaturalizada forma de crecimiento de la totalidad de las urbes del planeta. Esta ruptura con "lo viejo" implica adoptar la destrucción como forma de emerger; si los centros históricos han de ser conservados, la moderna configuración se llevara a cabo primero destruyendo, luego interpretando, y posteriormente rehaciendo.

Lo viejo ha de ser al mismo tiempo lo más nuevo, tanto que a veces cuesta reconocer el original. Si lo viejo queda obsoleto se hace necesaria su recuperación y modernización con la finalidad de seguir siendo útil; todos conocemos ejemplos de eternos debates en torno a la restauración de lugares históricos. Mientras pasa todo esto, la ciudad conquista la periferia, ese no-lugar aislado, asilvestrado y virgen, que finalmente sucumbe por los caprichos de la planificación urbanística y se convierte en la nueva ciudad. Este lugar acogerá lo moderno, tanto para lo lúdico como para lo financiero, y su carácter emergente competirá con el centro histórico.

El modelo de planificación contemporánea del territorio tiende a repetirse en otras partes del mundo; los espacios resultantes, carentes de identidad, imitan un modelo global de transformación que nos acerca a la similitud y nos aleja de la diferencia.

Analizando la ciudad sin el estigma de la identidad, inmersos en la vacuidad de sus volúmenes, todas parecen los mismos lugares, las mismas infraestructuras, los mismos paisajes. Sus volúmenes fotografiados en la oscuridad, ante tanta desnaturalización, producen una extraña sensación de desasosiego y de extravio. La escala del hombre dejo de ser la referencia, el individuo ya no es determinante ni aspira a volver a serlo, y como elemento aislado, lo cercano se le antoja inabarcable, tanto para controlar el tiempo como por comprender lo que le rodea.

El futuro de nuestro paisaje urbano esta marcado por factores lejanos al ideal de metrópoli hecha a la medida del hombre, y fruto de esa falta de comunicación entre los promotores y los equipos de arquitectos, las ciudades se nos antojan lejanas, opuestas a nuestros intereses…pero extrañamente familiares. Una vez inmersos en ellas, y sintiendo la homogenización de sus propuestas, su hipnótico parecido nos hace parecer más iguales de lo que hasta hace poco era imaginable. Conservar la memoria de lo heredado es toda una quimera, y establecer la identidad un mito.

Paco Valverde. “De una parte a otra parte”. workshop. Alicante-El Cairo. 2008

 

 

CUESTIONES

Paco Valverde

 


Bajo términos trascendentes como “lo bello”, “lo sublime”, nos hablaron de la Naturaleza; hoy debemos valorar lo que queda del aquel innato y primitivo carácter: acostumbrarnos a su nueva morfología.

Paco Valverde.

 

Unicornio. El capricho de lo cotidiano EL CAPRICHO DE LO COTIDIANO

Paco Valverde

Unicornio. El capricho de lo cotidiano

LA FORMA DE LO COTIDIANO (o de la intrascendencia de todo presente)

Nada realmente pasó si no somos capaces de saber dónde; es decir, nada pasó sin un sitio en el que pudiera pasar. Un sitio que tuvo que ser, precisamente, testigo privilegiado de aquello que pasó. Así, cuando se trata de recordar, nada hay como “ubicarse”; nada como “situarse”. El espacio, una vez más, en extraña vinculación con el tiempo. Todo aquello que pasó, pasó en su lugar concreto y la memoria así nos lo recuerda. Nada que no sepa cualquiera.

Todo presente continuo es materia memoriable. Otra cosa es que la mayor parte de ese presente continuo se acabe esfumando como polvo de estrellas debido, posiblemente, a su intrascendencia. Lo cotidiano del hoy, del ahora mismo, sólo podrá ser “algo” cuando desde el futuro lo recordemos; es decir, sólo podrá ser “algo” cuando en el futuro llegue a ser un pasado recordado. Y eso podrá suceder sólo a través de la memoria. Memoria que podrá ser activada de formas múltiples.

Las fotografías de Paco Valverde me activan la memoria, la de un tiempo pasado. Memoria de un tiempo activada a partir de unos espacios. Activada por lo fotográfico, que es la huella de lo existido en un instante. En un instante solamente.

Lo cotidiano es caprichoso. Tanto que, una vez ha sido fotografiada su forma, ésta puede ser re-conocida aun cuando no se haya conocido jamás. Nada de lo representado en los espacios interiores de estas fotografías es re-conocido como propio, pero no por ello deja de recordarme algo. Algo real. Real por cotidiano, si bien ajeno al presente, pero no a “lo familiar”. Es más, toda representación fotográfica no es más que la representación del capricho de lo cotidiano. En este caso concreto el capricho de lo cotidiano de otra época que se resiste a ser pasado con-viviendo en el presente. Los espacios interiores de Paco Valverde son una cura para la des-memoria.

(Podría parecer que los espacios representados en las fotos se encuentran fuera de lugar, puesto que nada nos hace creer en su sincronía con la actualidad, pero no sería cierto: existen y existen “ahí”. Como tampoco sería cierto que los espacios representados son anacrónicos, por mucho que se alejen de los conceptos de moda y progreso: existen y existen “ahora”)

Cuando digo que estos interiores domésticos me curan de la desmemoria digo, además, que me procuran lo que toda memoria procura: sensación de intrascendencia, de fragilidad, de fin. Es el precio que hay que pagar por recordar (yo al menos, porque es bien sabido que hay quien no le teme a la muerte ni aun con amenazas más burdas).

Si la fotografía tuviera alguna característica peculiar, ésta se encontraría inevitablemente vinculada a lo siniestro. Los interiores en cuestión, aun siéndome des-conocidos, me son familiares y cuando la fotografía me los muestra -con la frialdad con la que toda foto capta la luz- me desvela lo que debió pertenecer oculto. Con insolencia. Lo familiar cotidiano VISTO en pasado me da miedo. Pero me atrae inevitablemente. De forma aviesa.

Alberto Adsuara

Actualizado (Lunes, 17 de Enero de 2011 14:29)